Esta pregunta como verán es muy fácil de responder y en adelante sabremos que esa es la pregunta que menos habrá de preocuparnos a nosotros los que queremos dejar de fumar.
Entonces, si alguien te ofrece un cigarrillo porque está acostumbrado a verte fumar, pues solamente dile que no. ¿es complicado?, si crees que es complicado imagínate cuando tu mismo te lo ofreces, es decir, imagínate cuando tu mismo tienes ganas de fumar... eso si puede ser un lío porque entonces esa parte de tu cerebro que dice razonar, comienza a razonar para ambas partes osea para la parte de ti que no quiere fumar y para la otra. Cualquier parecido con un diablito y un angelito a cada lado de tu cabeza, diciéndote que hacer, es pura coincidencia. Es aquí en este punto donde desafortunadamente nos ponemos a prueba al respecto de nuestro sincero deseo de no fumar, es que no sabemos realmente en que punto nos envolvemos en esa discusión mental y la mayoría de las veces no sabemos como va a resultar.
Es más fácil apartarnos por unos días de aquellas rutinas en las que estaba envuelta la posibilidad de fumar, eso incluye nuestros amigos fumadores. El cigarrillo es un veneno aceptado socialmente lo que hace muy difícil convivir con esto para nosotros los que quisiéramos que en el instante mismo en que decidimos dejar de fumar desaparecieran todos los cigarrillos del universo.
Hoy me aparto de la rutina del cigarrillo, por estas 24 horas no fumo, sólo por hoy no fumo.